Escuchar para ayudar a pensar

En las conversaciones, ¿tiendes a intervenir? ¿interrumpes con frecuencia a tus alumnos? ¿Juzgas, evalúas, criticas? ¿Cómo es tu diálogo interior durante una conversación o tutoría?

Una de las habilidades más necesarias en nuestros días y con mayor urgencia en un profesor, es la de saber escuchar. En un mundo tan rápido e invadido de inputs, a veces se nos olvida escuchar con atención, sin prisas, hasta el final, sin juicios… con empatía. Parece una habilidad fácil, sin embargo, sólo aquel que haya querido ejercitarse en serio en la escucha activa sabe que no es tan fácil y que requiere de su esfuerzo.

¿Para qué ejercitarse en esta escucha activa? La finalidad de escuchar va más allá de la recepción del mensaje. Consiste en comprender realmente el punto de vista de la otra persona, saber cómo interpreta la realidad, cuáles son sus pensamientos, emociones, y qué es lo que realmente le preocupa, le motiva o le paraliza.

Por eso escuchar no es oír. Es una acción mucho más compleja que abarca captar más allá del sentido de las palabras. Escuchar activamente es hacerse cargo del mensaje verbal, del corporal, del emocional y del que se omite. Según los expertos, sólo el 7% de nuestro mensaje se transmite a través de lo que decimos, el 55% se expresa a través del lenguaje corporal y el restante 38% corresponde al tono de voz. Para hacernos cargo del sentido completo de una conversación debemos aprender a escuchar, y para ello es necesario tener en cuenta otros aspectos. Vamos a verlos despacio:

  • Mensaje verbal: las palabras no sólo comunican lo que dicen, sino también lo que omiten y el tipo de palabras que utilizan. La comunicación en términos positivos o negativos nos puede dar información de lo que esa persona está sintiendo, de su actitud y de su visión ante los hechos que nos está narrando.
  • Lenguaje corporal: las personas no son estatuas cuando hablan, los gestos de la cara, el movimiento de brazos y manos, la inclinación del cuerpo, etc nos dan pistas de la intensidad de su mensaje, de su apasionamiento o indiferencia, de la veracidad o falsedad del mismo.
  • Tono de voz: nos revela alegría, tristeza, emociones, sentimientos, cansancio o vitalidad. Quizá sea de los aspectos más fáciles de detectar en un mensaje y que más información nos pueden dar del mensaje y del interlocutor.
  • Silencios: los silencios también tienen su espacio en la comunicación y numerosas ocasiones son más elocuentes que las propias palabras. Saber interpretarlos es cuestión de práctica y empatía.

Para ejercitarse como un buen docente coach es necesario trabajar esta habilidad de la escucha activa, atenta y profunda. Para hacerse cargo, el profesor debe escuchar entre el 70-90% del tiempo. Los buenos coaches hablan poco.

Para ello una forma de hacerlo es mediante la eliminación de las interferencias durante la escucha; juicios, experiencias personales, estados de ánimo, preocupaciones, etc… y junto a las interferencias internas, caben también las externas: móvil, interrupciones, incomodidades físicas,…

Si nos ejercitamos como docente coach y nos capacitamos para escuchar de forma activa a nuestros alumnos, entendiendo solamente aquello que nos quieren decir, sin mezclarlo con nuestros prejuicios, ideas, creencias o mapas mentales, será un paso importante para ayudarles en su desarrollo personal y profesional.

A continuación te dejo un ejercicio para que evalúes tu nivel de escucha y te ayude a comprender y empatizar mejor a tus alumnos.

Cuando hables con un alumno observa tu nivel de escucha y contesta:

  1. ¿Entre lo que te cuenta, eres consciente de lo importante?
  2. ¿De cómo te lo cuenta?
  3. ¿De para qué te lo cuenta?
  4. ¿De qué no te cuenta?
  5. ¿Desde qué creencias suyas surge lo que está diciendo?
  6. ¿Qué palabras o expresiones hasta ahora ha repetido más?
  7. ¿Qué palabras o expresiones son las que más carga afectiva tienen?
  8. ¿Qué sientes y piensas mientras la otra persona habla?
  9. ¿Qué emoción hay en él o ella en este momento de la conversación?
  10. ¿Cómo me hace sentir a mí esta conversación?

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