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Atrévete con tu reto

En breves días dará por finalizado este curso escolar tan atípico, y con él llegarán unas merecidas vacaciones. Pero los meses del verano pueden ser largos, aburridos, improductivos si no tenemos algún objetivo en el horizonte diferente a dejar pasar los días, levantarse tarde e ir a la playa o la piscina. Por eso, ahora que quedan pocos días para el final es el momento de plantearse ¿Cómo sacar el máximo partido al verano? ¿Cómo hacer que no sea un verano más?

Y para ello el alumno debe ser el protagonista de su decisión. Tendríamos que preguntarle qué objetivo quiere conseguir este verano. Dejar que su imaginación trabaje, se expanda, se ilusione, y se rete así mismo.  

Por esto, la herramienta que ofrezco esta semana es conocida en el ámbito empresarial, y se llama “Matriz ERIC”. El nombre lo debe al acrónimo de sus variables: Eliminar, Reducir, Incrementar y Crear.

Cada alumno debe pensar un objetivo para conseguir este verano. Una meta atractiva para él, retadora, interesante, que le aporte valor…. El plan puede ser muy variado: desde aprender surf, tocar un instrumento, perfeccionar un idioma, hasta conseguir no pelarse con sus hermanos, ayudar más en casa o perder menos el tiempo con el móvil. Lo importante es que sea el alumno el que determine su objetivo y que vea el valor que le va a aportar como persona conseguirlo. Porque sólo así lo hará suyo.

Una vez concretado el reto a conseguir, hay que trabajar con cada alumno la matriz ERIC. Le acompañaremos en rellenar cada una de las casillas con las siguientes preguntas:

  • Eliminar: que debo eliminar de mis rutinas diarias, de mis inercias, para conseguirlo.
    • Qué actividades no son necesarias
    • Qué es lo que me está perjudicando
    • Qué es lo que ganaría si elimino…
    • Qué me tengo que quitar de encima que frena mi avance o el logro de mi meta
  • Reducir:  Cuáles son aquellas actividades, tareas… que no puedo eliminar pero que también frenan mi avance
    • Qué debería hacer menos
  • Incrementar: Qué tengo que incrementar para avanzar hacia mi objetivo.
    • Qué actividades son más necesarias
    • Qué me beneficia
    • Qué es lo que ganaría si incremento…
  • Crear: Qué es lo que debería hacer que no estoy haciendo ahora

En nuestras manos está conseguir que se ilusione con su objetivo del verano y retarle a conseguirlo.

¡¡¡Atrévete a conseguirlo!!!

Escuchar para ayudar a pensar

En las conversaciones, ¿tiendes a intervenir? ¿interrumpes con frecuencia a tus alumnos? ¿Juzgas, evalúas, criticas? ¿Cómo es tu diálogo interior durante una conversación o tutoría?

Una de las habilidades más necesarias en nuestros días y con mayor urgencia en un profesor, es la de saber escuchar. En un mundo tan rápido e invadido de inputs, a veces se nos olvida escuchar con atención, sin prisas, hasta el final, sin juicios… con empatía. Parece una habilidad fácil, sin embargo, sólo aquel que haya querido ejercitarse en serio en la escucha activa sabe que no es tan fácil y que requiere de su esfuerzo.

¿Para qué ejercitarse en esta escucha activa? La finalidad de escuchar va más allá de la recepción del mensaje. Consiste en comprender realmente el punto de vista de la otra persona, saber cómo interpreta la realidad, cuáles son sus pensamientos, emociones, y qué es lo que realmente le preocupa, le motiva o le paraliza.

Por eso escuchar no es oír. Es una acción mucho más compleja que abarca captar más allá del sentido de las palabras. Escuchar activamente es hacerse cargo del mensaje verbal, del corporal, del emocional y del que se omite. Según los expertos, sólo el 7% de nuestro mensaje se transmite a través de lo que decimos, el 55% se expresa a través del lenguaje corporal y el restante 38% corresponde al tono de voz. Para hacernos cargo del sentido completo de una conversación debemos aprender a escuchar, y para ello es necesario tener en cuenta otros aspectos. Vamos a verlos despacio:

  • Mensaje verbal: las palabras no sólo comunican lo que dicen, sino también lo que omiten y el tipo de palabras que utilizan. La comunicación en términos positivos o negativos nos puede dar información de lo que esa persona está sintiendo, de su actitud y de su visión ante los hechos que nos está narrando.
  • Lenguaje corporal: las personas no son estatuas cuando hablan, los gestos de la cara, el movimiento de brazos y manos, la inclinación del cuerpo, etc nos dan pistas de la intensidad de su mensaje, de su apasionamiento o indiferencia, de la veracidad o falsedad del mismo.
  • Tono de voz: nos revela alegría, tristeza, emociones, sentimientos, cansancio o vitalidad. Quizá sea de los aspectos más fáciles de detectar en un mensaje y que más información nos pueden dar del mensaje y del interlocutor.
  • Silencios: los silencios también tienen su espacio en la comunicación y numerosas ocasiones son más elocuentes que las propias palabras. Saber interpretarlos es cuestión de práctica y empatía.

Para ejercitarse como un buen docente coach es necesario trabajar esta habilidad de la escucha activa, atenta y profunda. Para hacerse cargo, el profesor debe escuchar entre el 70-90% del tiempo. Los buenos coaches hablan poco.

Para ello una forma de hacerlo es mediante la eliminación de las interferencias durante la escucha; juicios, experiencias personales, estados de ánimo, preocupaciones, etc… y junto a las interferencias internas, caben también las externas: móvil, interrupciones, incomodidades físicas,…

Si nos ejercitamos como docente coach y nos capacitamos para escuchar de forma activa a nuestros alumnos, entendiendo solamente aquello que nos quieren decir, sin mezclarlo con nuestros prejuicios, ideas, creencias o mapas mentales, será un paso importante para ayudarles en su desarrollo personal y profesional.

A continuación te dejo un ejercicio para que evalúes tu nivel de escucha y te ayude a comprender y empatizar mejor a tus alumnos.

Cuando hables con un alumno observa tu nivel de escucha y contesta:

  1. ¿Entre lo que te cuenta, eres consciente de lo importante?
  2. ¿De cómo te lo cuenta?
  3. ¿De para qué te lo cuenta?
  4. ¿De qué no te cuenta?
  5. ¿Desde qué creencias suyas surge lo que está diciendo?
  6. ¿Qué palabras o expresiones hasta ahora ha repetido más?
  7. ¿Qué palabras o expresiones son las que más carga afectiva tienen?
  8. ¿Qué sientes y piensas mientras la otra persona habla?
  9. ¿Qué emoción hay en él o ella en este momento de la conversación?
  10. ¿Cómo me hace sentir a mí esta conversación?

¿Quieres ser Docente Coach?

Ante la incertidumbre sobre el futuro y ante la sociedad tan cambiante, desafiante y rápida, la educación es pilar clave para ofrecer a nuestros alumnos habilidades que subsistan en ellos, las lleven siempre en su mochila y les sirvan para la vida que se encontrarán cuando salgan de las aulas.

Por una parte, los conocimientos pasarán, los olvidarán o los podrán encontrar en internet, pero lo que nunca pasará son las herramientas que un profesor coach puede enseñar a sus alumnos para que cada uno de ellos brille en su máximo potencial.

Esto es lo que pretendemos hacer en los próximos posts: dar algunas píldoras para que los docentes que empiezan su merecido descanso, puedan practicar, preparar y aplicar en el próximo curso. Herramientas que les sean útiles en su labor educativa.

Los temas que trabajaremos para convertirse en un docente coach serán los siguientes:

  1. Escuchar para ayudar a pensar
  2. El poder del lenguaje positivo
  3. La magia de la confianza
  4. Educación Emocional
  5. El arte de hacer preguntas con sentido
  6. Sacar brillo a cada talento. El desarrollo de la autoestima
  7. Aplicación del coaching con los docentes
  8. Aplicación del coaching con los alumnos
  9. Aplicación del coaching en el aula
  10. Aplicación del coaching a la relación con la familia

Los docentes nos encontramos ante el desafío de formar a las futuras generaciones en competencias y habilidades que les capaciten para adaptarse a las situaciones de cambio, gestionar la incertidumbre y desenvolverse con la suficiente flexibilidad para hacer frente a todo ello.

Además de formar con excelentes conocimientos, los profesores tenemos el reto de enseñarles habilidades para enfrentarse mejor al futuro: competencias emocionales, trabajo en equipo, desarrollo del pensamiento crítico, comunicación interpersonal, etc… Por eso, junto con los conocimientos académicos es necesario la enseñanza de otro tipo de herramientas para que la enseñanza sea integral y abarque a la totalidad de la persona, formando así su dimensión intelectual, emocional y relacional.

Para hacer todo esto, antes el profesor debe dotarse y desarrollar él mismo estas habilidades, ya que “nadie da de lo que no tiene”. Por eso el motivo de este “mini curso” acelerado de docente coach es dar ligeramente unas nociones de cada una de esas herramientas necesarias para ayudar en su labor de forjar futuros líderes del S.XXI.  Las iremos viendo en los sucesivos posts.

Gracias por estar ahí

En estos momentos difíciles en los que tanto hemos valorado y reconocido el trabajo insustituible del personal sanitario, yo también quiero agradecer y poner en valor el papel de los profesores.

He sido profesora y trabajo en el ámbito educativo como asesora, y soy consciente del salto “triple mortal” que han hecho muchos profesores. De la noche a la mañana, en 24 horas, pasaron de ser docentes presenciales, cercanos, de carne hueso, “tradicionales”, a convertirse en profesores 3.0, online, virtuales, y disponibles más allá del horario escolar.

Son muchas las profesiones que se han adaptado al teletrabajo, pero nadie puede negar que tener atentos en la pantalla a 30 adolescentes o 25 alumnos de EPO, es todo un reto para el profesor más experto.

Por todo ello, gracias al esfuerzo, ilusión, creatividad y resiliencia para superar y adaptarse a estas circunstancias inesperadas e impredecibles.

Para contribuir a la labor que ellos están haciendo, cada semana colgaré una herramienta explicada de coaching educativo por si puede aportar algo al trabajo que estos “héroes de la docencia” están haciendo en el día a día.

Empezaremos por la conocida “rueda de la vida”, transformada en “Rueda educativa”. No es otra cosa que puntuar del 1 al 10 (siendo 1 la nota más baja, y 10 la puntuación más alta), cómo se sitúa el alumno en cada una de las áreas a valorar.

Dentro del ámbito educativo se pueden implementar diferentes ruedas. La metodología es la misma para todas:

  1. En cada eje de la circunferencia se añade lo que se pretende evaluar.
  2. El alumno se puntúa del 1 al 10 el valor en el que cree que está en ese momento.
  3. Pasamos a las preguntas:
    • ¿Qué le impide estar en un número superior? Por ejemplo, si en matemáticas se ha puntuado en un 7, qué le impide llegar al 8. De esta manera podemos ser consciente de sus bloqueos o dificultades en esa área o materia.
    • ¿Si quiere seguir avanzando? ¿Qué puede hacer para avanzar? ¿Qué quiere hacer para llegar a un número superior? En este caso, qué quiere hacer para pasar del 7 de matemáticas al 8.
  4. Plan de acción: por último, se establece con el alumno un pequeño plan de acción, de metas a conseguir. Metas concretas, concisas, realistas y cuantificables. Las acciones se repasan con el alumno con la frecuencia que resulte necesaria en cada caso.

De esta manera el alumno toma las riendas de su estudio, de su vida y se marca las metas que considera que es capaz de superar. Por supuesto los profesores, como conocen a sus alumnos sabrán discernir si “pecan” de utópicos en sus metas, poco exigentes o conformistas. Y en cada caso pueden ayudar a sus alumnos a concretar esas metas.

Para empezar, explicaremos la “Rueda de la vida académica”. En sucesivas semanas explicaremos otras vertientes de la misma.

Rueda de la vida académica: En cada eje de la rueda añadiremos las variables que queremos puntuar: Hacer deberes, esquemas, memorizar, asociar con otros conocimientos, poner atención, saber hacer, sentarse a hacerlo, orden, esfuerzo, uso agenda, tiempo de estudio teórico, prácticas, actividades extraescolares, concentración … Se puede añadir lo que el alumno o el profesor consideren más importante para cada uno.

Se puntúa del 1 al 10 cada variable y posteriormente se añade un pequeño plan de acción para seguir avanzando en las variables que el alumno considera que es necesario.

Además, esta rueda se puede realizar también con el feedback de los padres y profesores. El alumno se puede puntuar de una manera, y sobre la misma rueda, en otro color, pueden hacerlo los padres y el profesor. De esta manera, se puede ayudar al alumno a ser más realista contrastándolo con lo que perciben los demás.